Padre santo en todos los lugares encuentro tu presencia, felizmente me siento porque haz convertido las tinieblas en luz y el pecado en pureza. He muerto en ti para dar vida y tu vida diste desafiando la muerte para demostrar tu poder y tu gloria.
En alguna ocasión me volvi rebelde y me converti en tu enemigo. pero tu a cambio amaste a tus enemigos (incluyendome a mí) y no pude ante el poder del amor. Por eso ahora Dios mio, tuyo es el poder y la venganza. Tuya es nuestra vida y nuestro corazón. Te entregamos nuesto dolor, sufrimientos y angustias porque tu te glorificas en la debilidad del hombre. Por eso en esta época te glorificas porque el hombre es debil, lleno de incertidumbre, sin un camino, sin una certeza, sin una verdad. Su relativismo lo ha llevado a la esquizofrenia intelectual. Avanza señor, tuyo es el poder y la gloria
¿Si Dios está en mi quien contra mi?
sábado, 8 de marzo de 2008
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